
Gracias por prestarme tu tristeza,
si lo prefieres te la guardo en un cajón,
anoche vi esa lágrima traviesa,
que resbaló de tu mejilla al corazón.
Anoche contemplé tanto vacío
y fueron tus palabras tan amargas
que parte de tu pena ya fue mia
y pude contemplarte, sin miradas.
Pero no olvides
tu siempre serás princesa
porque este cuento todavía no acabó
porque las cosas nunca mueren en el alma
porque la vida nunca es vida sin amor.
Nichte
